Es una frase que coincide al cien
por cien con mi estilo de vida y la forma en que veo las cosas; sobre todo en
cuanto a la jerarquía social y laboral que a diario encuentras en la mayoría de
los sitios a los que vas.
Siempre trato con igual respeto a
las personas que socialmente se consideran en “los puestos bajos” y a las de
“los puestos altos”. Porque… ¿por qué no hacerlo? Cada persona realiza su
función que es tan importante como la de los demás.
Desde la hormiga reina, a la obrera,
cada una tiene su cometido, y si alguna de las dos desapareciera, da igual cuál,
la colonia dejaría de ser funcional y terminaría por desaparecer.
Te invito a que cuando tengas que
tratar con personas de “diferentes funciones”, las escuches, cada una te
aportará diferentes vivencias y perspectivas de la vida y seguro que aprenderás
algo de ellas, ¡seguro! Yo lo hago constantemente y es una manera tremendamente
sana de “crecer” y aprender.
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